Hola, soy Mamen,
Con 8 años empecé a hacer tartas sin parar y, cuando ya no cabían más en casa, vendí mi primera con 14. Años después estudié el Grand Diplôme en Le Cordon Bleu, donde confirmé que no quería dedicarme a otra cosa.
Y así nació Tartamen.
De mi pasión por celebrar, reunir a la gente que quiero alrededor de una mesa y disfrutar de esos momentos que, aunque parezcan pequeños, terminan siendo los importantes.
Creo que compartir una comida, una tarta o una sobremesa con familia y amigos tiene algo especial: durante un rato, todo lo demás parece un poco menos importante. Y quizá por eso pienso que la buena pastelería no debería reservarse para las fechas señaladas. ¿Por qué esperar a un cumpleaños para celebrar?
En Tartamen hacemos las cosas con calma, buenos ingredientes y mucho cariño. Bandeja a bandeja, temporada a temporada, respetando cada elaboración y sin atajos.
Nos tomamos muy en serio lo que hacemos, pero no demasiado en serio a nosotros mismos. Porque al final, Tartamen nace para eso: para celebrar lo bueno, compartirlo y hacer un poquito más llevadero lo que no lo es tanto.
Y si además alguien dice «madre mía, qué tarta», pues oye, también nos hace ilusión.